677 00 00 **

Blog

16Oct, 16
contrato de deposito

Como contrato de depósito se conoce aquel contrato en virtud del cual una parte (depositario) recibe de otra (depositante) un bien mueble asumiendo la obligación de guardarla y devolverla cuando le sea reclamada. Al recibir la cosa que se deja en depósito, el depositario se compromete a preservarla de desgastes y deterioros y a tenerla a resguardo de pérdidas y sustracciones.

Las características principales del contrato de depósito son las siguientes:

  • Es unilateral.
  • Es gratuito. En caso de estipularse remuneración no hablaremos de depósito, sino de arrendamiento de servicios.
  • Es principal. No necesita de otro contrato para existir.
  • Es nominado, es decir: está regulado. La regulación del contrato de depósito se produce en los artículos 2236 al 2272 del Código Civil.
  • Es de ejecución instantánea. El instante de la ejecución es aquél en que se entrega el bien al depositario.

La entrega del bien mueble al depositario no afecta en modo alguno a la titularidad sobre el mismo del depositante. El depositario, así, sólo será el tenedor. Es decir: no podrá usar ese bien mueble a no ser que en el contrato de depósito se recoja dicha posibilidad.

El depositario deberá devolver al depositante el bien dado en depósito cuando el depositante lo reclame. Para hacerlo, éste no necesitará esgrimir causa justa alguna ni ajustarse a cualquier plazo firmado.

¿Dónde se realiza la restitución de la cosa depositada? Si en el contrato de depósito se estableció una dirección en concreto, la restitución se producirá en esa dirección. El depositario se encargará de llevar ahí el bien depositado y el depositante se hará cargo de los gastos que el traslado del bien haya podido ocasionar. Si, por el contrario, en el contrato de depósito no se señaló lugar alguno para realizar la devolución del bien depositado, éste se devolverá en el mismo lugar en que se hallare depositado.

La única obligación del depositante es la de hacer frente al pago o reembolso de los gastos realizados por el depositario o, en su caso, indemnizar a éste por los perjuicios que haya podido sufrir. El depositario, en caso de que no le sean satisfechas las cantidades referentes a los gastos de conservación derivados del depósito, está asistido por el derecho de retención de la cosa depositada.

Tipos de depósitos

Un depósito, atendiendo al tipo de legislación que le afecta, puede ser de dos tipos, civil o mercantil. Para que un depósito sea considerado un depósito mercantil deben cumplirse varios requisitos:

  • Que al menos el depositario sea un comerciante.
  • Que los bienes depositados sean objeto de comercio.
  • Que el depósito constituya una operación mercantil o se haga como causa o consecuencia de una operación mercantil.

El depósito civil puede ser clasificado de dos maneras. Una de ellas es el depósito judicial. La otra, el depósito extrajudicial, que a su vez puede ser voluntario (cuando se efectúa por el espontáneo consentimiento del que da y del que recibe) o necesario (cuando lo hace alguien apremiado por un accidente imprevisto). Ambos depósitos, el voluntario y el necesario, se regulan del mismo modo.

Según sea el objeto depositado el depósito puede ser dos tipos: regular o irregular. El primero de ellos recae sobre cosas específicas e impone al depositario la devolución de esa cosa específica. El segundo de ellos es el que recae sobre cosas no específicas. El depositario, en este caso, está obligado a restituir el género.

Tags: ,

No Comments

Comments are closed.