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5Jul, 16
jubilacion empresario

¿Qué sucede con los contratos que liga a trabajador y empresa cuando el empresario muere, se jubila o es declarado incapaz? Estos supuestos son recogidos por el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 49.1.

Según dicho artículo, la extinción del contrato de trabajo puede producirse cuando:

  • El empresario fallezca y el negocio no sea continuado por los herederos ni éste sea vendido produciéndose una sucesión de empresa.
  • La incapacidad del empresario, física o profesional, sea declarada judicialmente.
  • El empresario se jubile ajustándose a las normas de la Seguridad Social, es decir, habiendo cumplido el tiempo de cotización necesario para cobrar una pensión de jubilación.

En cualquiera de estos casos, el trabajador tiene derecho a una indemnización cuya cuantía sería igual a un mes de salario.

¿Qué sucede si, dándose cualquiera de los casos anteriores, la empresa no puede hacer frente al pago de dicha indemnización legal? En este caso, se procederá de diferente forma según el empresario actúe a través de una sociedad mercantil, adopte la forma de empresario individual u opte por la modalidad de sucesión de empresa.

Sociedades mercantiles

Cuando el empresario actúa a través de una sociedad mercantil (bien sea sociedad anónima, lo sea limitada o cualquiera del resto de formas que puede adoptar una sociedad) y es ésta empresa la contratante, la jubilación del empresario no puede implicar la extinción de los contratos.

Si la empresa se cierra, es decir, si la personalidad jurídica del contratante se extingue y no continúa con su actividad, la empresa deberá despedir a los trabajadores. Dicho despido adoptará la forma de despido objetivo cuando la plantilla sea de cinco o menos trabajadores y de expediente de regulación de empleo (ERE) si la empresa consta con más de cinco trabajadores.

En cualquiera de estos casos, la indemnización será de 20 días por año trabajado y hasta un máximo de 12 mensualidades.

Empresarios individuales

En el caso de que el empresario jubilado, incapacitado o fallecido sea un empresario individual, la legislación prevé un despido más barato que en el caso anterior: el trabajador sólo tiene derecho a una indemnización equivalente a un mes de salario ya que, en el fondo, no existe un despido. Eso sí, debe darse una condición imprescindible para que pueda extinguirse el contrato: que la incapacitación, jubilación o muerte del empresario implique el cese de la actividad de la empresa.

En estos casos, el empresario no debe solicitar el permiso de la Autoridad Administrativa para proceder a la extinción contractual.

La coincidencia absoluta entre el momento de la causa y el de la extinción del contrato es otra de las condiciones que deben cumplirse para que dicha extinción se ajuste a lo dispuesto legalmente. Si se debe liquidar el negocio o buscar posibles sucesores sí puede admitirse un lapso de tiempo que, en cualquier caso, debe ser prudencial. En cualquier caso, ningún familiar del empresario tiene la obligación de hacerse caso de una empresa por la jubilación de éste.

Sucesión de empresa

El contrato no será extinto cuando, pese a la jubilación, incapacidad o muerte del empresario, el negocio continúe, bien sea porque haya sido traspasado o vendido a otra persona o entidad, bien porque el empresario jubilado, conservando la propiedad del negocio, haya nombrado a un gerente o encargado que lo dirija o explote.

Las obligaciones de Seguridad Social y de derechos y obligaciones del empresario jubilado se subrogarán en el nuevo gerente o empresario.

El antiguo empresario, sin embargo, responderá solidariamente, junto con el nuevo empresario, de las obligaciones que, adquiridas con anterioridad a la transmisión del negocio, no hubieran sido satisfechas por aquél.

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