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4Sep, 16
demanda de divorcio

Las demandas de divorcio se multiplican de manera muy significativa en los meses de vacaciones. Este hecho, constatable año tras año, tiene una clara explicación: la mayor convivencia en los meses vacacionales hace aflorar los problemas del matrimonio. Estos problemas, en ocasiones, se revelan irresolubles, y la idea del divorcio toma forma en la mente de la pareja.

Teniendo en cuenta que acabamos de llegar de vacaciones y que pueden ser muchas las parejas que se enfrenten durante estas semanas a la toma definitiva de una decisión sobre su continuidad como matrimonio o no, vamos a apuntar en este post algunas claves que deberían tenerse en cuenta para, en caso de decidir encarar el divorcio, hacerlo de la mejor manera posible.

De mutuo acuerdo o contencioso

En primer lugar, la pareja que decida divorciarse debería realizar un esfuerzo por intentar hacerlo de mutuo acuerdo. En la mayor parte de los casos no será, seguramente, sencillo, pero el esfuerzo merece la pena, sobre todo cuando existen hijos de por medio. Hay que tener en cuenta que las diferencias entre un divorcio de mutuo acuerdo y un divorcio contencioso son notables.
Para empezar, las medidas pactadas suelen cumplirse más y mejor cuando son pactadas por ambas partes que cuando son impuestas por una autoridad judicial.

El divorcio de mutuo acuerdo, por su parte, se resuelve en un plazo más corto que el divorcio contencioso, lo que implica una reducción del desgaste emocional producido por todo proceso de ruptura matrimonial. De la misma manera, las repercusiones emocionales son menores y los niños se ven menos afectados. Al pactarse las condiciones del divorcio se suaviza o evita una sensación inherente a muchos procesos de divorcio: la de sentirse perdedor o ganador. Esto, en el caso de tener hijos en común y, por tanto, de tener que seguir manteniendo contacto durante los años necesarios para que los menores se emancipen, permitirá una relación más fluida y menos cargada de rencores.

Por otro lado, no hay que olvidar que el divorcio de mutuo acuerdo resulta más barato que el divorcio contencioso. El motivo es sencillo. En el primer caso sólo es necesaria la presencia de un Abogado y un Procurador. En el segundo, cada uno de los miembros de la pareja deberá contar con la asistencia de esos dos profesionales del Derecho.

Presentación de la demanda de divorcio

Teniendo esto en cuenta será el momento de iniciar el proceso de divorcio. Para ello, habrá que presentar la demanda de divorcio. Esto lo pueden hacer ambos cónyuges conjuntamente o, en su defecto, uno solo con el consentimiento del otro. La ratificación de la demanda exigirá, sin embargo, la presencia de ambos cónyuges en el Juzgado.

Para presentar la demanda de divorcio se precisa la asistencia de Abogado y Procurador. A esta demanda pueden adjuntarse los documentos que se consideren pertinentes. Entre ellos suele adjuntarse el certificado de la inscripción de matrimonio. Para que pueda presentarse la demanda de divorcio dicho matrimonio debe haberse celebrado como mínimo tres meses antes.

El convenio regulador

Junto a la demanda de divorcio puede presentarse una propuesta de convenio regulador. La propuesta de convenio regulador es un borrador del documento que, siendo firme el divorcio, regulará las obligaciones y derechos de cada uno de los cónyuges una vez que estén divorciados.

En los casos de divorcio de mutuo acuerdo la presentación de la propuesta de convenio regulador junto a la demanda de divorcio es obligatoria. Eso no quiere decir que lo que se señale en la propuesta de convenio regulador vaya a ser lo que finalmente regule las obligaciones y derechos de los cónyuges. La propuesta de convenio regulador será revisada por el fiscal (en el caso de que el matrimonio que se divorcia tenga hijos en común) y por el Juez. Dicha revisión servirá para determinar la legalidad del convenio regulador propuesto por el matrimonio en el proceso de divorcio. Así, el Juez podrá aprobar el convenio, denegarlo o, en su caso, aprobarlo parcialmente.

El convenio regulador debe recoger, obligatoriamente, los siguientes puntos:

  • Atribución de la patria potestad.
  • Atribución de la guardia y custodia de los hijos en común.
  • Régimen de visitas y comunicación.
  • Atribución del uso de la vivienda familiar.
  • Pensión alimenticia.
  • Pensión compensatoria.

Un mediador familiar o el propio Abogado servirán para elaborar la propuesta de convenio regulador. El mediador familiar puede ser gratuita o de pago. La tarifa del mediador familiar es libre y variable y dependerá tanto de la complejidad del proceso como del número de reuniones que tengan que realizarse para que la mediación consiga sus fines.

En el caso de tener una masa común de bienes y derechos (lo más habitual es una casa comprada entre los dos y con una hipoteca pendiente de liquidación), los cónyuges podrán aportar una propuesta de liquidación de los bienes gananciales junto a la demanda de divorcio. Para realizar dicho reparto puede ser necesario acudir a un Notario para que efectúe los lotes proporcionales que corresponderá a cada uno de los cónyuges. El coste del Notario dependerá de la cuantía del patrimonio disuelto.

Los costes del Abogado dependerán de la minuta que el mismo acostumbre a cobrar por sus servicios. Para hacerse una idea de su volumen será necesario solicitar una nota de encargo. El Procurador, por su parte, cobrará unos costes fijos por cada trámite en el que deba intervenir. Habitualmente el Abogado busca un Procurador de confianza y con el que esté acostumbrado a trabajar.

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