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28Ago, 16
protocolo familiar

Con el nombre de Protocolo Familiar conocemos el compromiso redactado por los miembros de una familia empresaria con el fin de poder alcanzar y asegurar a través de la actual y de futuras generaciones el parámetro de éxito de la familia empresaria. Dicho parámetro de éxito se sostiene sobre dos columnas. Una es, como en toda empresa, la de la rentabilidad. La otra, la de la armonía familiar.

Dicho de otro modo: el Protocolo Familiar son las reglas de juego consensuadas en el seno de la familia para que cada miembro de ella sepa en todo momento qué papel asumir dentro del objetivo familiar conjunto de cuidar y acrecentar el patrimonio familiar para, de ese modo, poder legarlo a la siguiente generación.

El Protocolo Familiar es un instrumento imprescindible que debe servir a la familia para convertirse en una familia empresaria que lucha por un futuro y un objetivo común. Para que resulte efectivo, el Protocolo Familiar debe cumplir una tarea no siempre demasiado sencilla: conseguir que lo personal no interfiera en lo empresarial.

Para redactar el Protocolo Familiar es necesario que se lleve a cabo un ejercicio de reflexión y discusión entre los accionistas y futuros accionistas de la empresa familiar. Para que el Protocolo Familiar resulte efectivo es imprescindible que en dicho proceso de reflexión y discusión participen los miembros de las próximas generaciones. Ellos, al fin y al cabo, están llamados a desempeñar un papel capital en el futuro de la empresa.

En el redactado del Protocolo Familiar debe reinar el consenso. ¿Esto qué quiere decir? Que las cláusulas, más que votadas, deben ser pactadas. Votar y decidir por mayoría sólo conduce a crear vencedores y vencidos, lo que no resulta nunca positivo cuando de conseguir un objetivo común se trata. Pero alcanzar el consenso no es una tarea fácil. Para alcanzarlo, hay que eliminar aquellas barreras que bloquean el proceso de establecimiento del protocolo, eliminar los comportamientos individualistas, favorecer el sentido de grupo y establecer un sentido de la reciprocidad y de asumir internamente que el Protocolo Familiar es una herramienta que no sólo beneficiará al conjunto familiar sino también a cada individuo en particular.

El Protocolo Familiar debe redactarse a medida de las características de la propia familia. En algunos casos, el Protocolo Familiar puede redactarse primando los intereses de la empresa. En estos casos, la familia se adaptará o debería adaptarse a dichas necesidades. En otros, es la empresa la que deberá ser creada con vistas a adaptarse a las necesidades o características propias de la familia. No hay un tipo de Protocolo Familiar que, por principio, sea mejor que otro. Aquél en el que la familia se sienta más a gusto y la empresa, al mismo tiempo, funcione correctamente, aquél será el mejor.

Contenido del Protocolo Familiar

Al elaborar un Protocolo Familiar hay que tener presente que todos ellos deben recoger y especificar los siguientes puntos:

  • Prólogo. En él se define quién participa en el Protocolo Familiar, qué objetivo tiene la empresa y cuáles son los valores que definen a la misma.
  • Una parte en el que se especifican el trabajo que los familiares van a desempeñar en la empresa. Aquí se indican los requisitos a cumplir, los familiares que trabajarán y qué faena desempeñarán. También se especificará, por ejemplo, si todos los miembros de la familia deberán trabajar en ella y si lo podrán hacer los familiares políticos. También se debe especificar en esta parte del Protocolo Familiar quién está capacitado para despedir a aquel familiar que no cumpla con las obligaciones contraídas al firmar el Protocolo Familiar.
  • En un apartado del Protocolo Familiar deben, también, especificarse los órganos de gobierno de la empresa familiar. Éstos suelen ser la Junta de Familia, el Consejo Familiar y los Comités de Seguimiento.
  • En los respectivo a la propiedad, los miembros de la familia deben discutir, para especificarlo en el Protocolo Familiar, quién podrá poseer acciones de la empresa, cómo actuar en caso de que alguien quiera venderlas, qué postura adoptar ante la posibilidad de vender la empresa, cómo asegurar la reinversión necesaria, etc.
  • Un último apartado del Protocolo Familiar debería recoger, por ejemplo, hasta qué edad podrán ocuparse puestos de gestión en la empresa. O cómo se elegirán a los sucesores. O cómo se evaluará y quién evaluará a dichos sucesores.
  • No hace falta decir que unas familias harán hincapié en unos aspectos determinados y otros lo harán en otros. Cada Protocolo Familiar nacerá marcado con las características propias de cada familia.

    Una vez realizado el Protocolo Familiar éste debe implantarse. Para ello, y una vez consensuado, deberán elaborarse los documentos legales que se deriven de él y establecer los órganos de gobierno que en él se describen para que empiecen a funcionar cuanto antes.

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