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27Mar, 16
prueba de paternidad

La prueba de paternidad es una prueba cuya finalidad es determinar si una persona es padre biológico de un niño o no. Si la finalidad de la prueba tiene como finalidad su uso en un procedimiento judicial, la prueba recibe del nombre de prueba de paternidad legal.

La legislación española prima la obtención de la verdad biológica sobre la verdad registral, es decir: lo importante es saber quién es el padre biológico. La protección del derecho de toda persona a conocer el nombre de sus progenitores es un derecho especialmente protegido en España, lo que hace que la prueba de paternidad legal adquiera una gran importancia. Su fiabilidad, por otro lado, convierten a esta prueba en un argumento, si no directamente decisorio, sí muy determinante en manos de un juez. Cuando se excluye la paternidad (es decir, cuando el resultado es negativo), la fiabilidad es del 100%. Cuando, por el contrario, se reconoce la paternidad (es decir, cuando el resultado es positivo), la fiabilidad “desciende” hasta el 99,9999%.

La validez legal de la prueba de paternidad está determinada por el cumplimiento de varios requisitos:

  • En el proceso de toma de la muestra deben intervenir profesionales (peritos judiciales o médicos) que confirmen la identidad de las partes.
  • Se debe proporcionar un consentimiento informado donde se dé la autorización al sometimiento de las pruebas.
  • El análisis de las muestras debe realizarse en laboratorios acreditados.
  • La cadena de custodia debe ser respetada, es decir, debe realizarse un seguimiento estricto y documentado del proceso de recogida, almacenaje y envío al laboratorio. La ruptura de la cadena de custodia implica que la prueba de paternidad pierda toda validez legal y judicial.

Si cualquiera de los requisitos señalados no llegara a cumplirse, el test de paternidad puede ser impugnado por alguna de las partes o, directamente, no ser admitido.

Voluntariedad

El sometimiento a la prueba de paternidad es voluntario. No hay obligatoriedad de someterse a la prueba, tanto si la solicita un juez como si no. Si el juez la ha ordenado, sin embargo, la negativa a realizar la prueba implicaría la pérdida del juicio. Así lo indica claramente el artículo 767.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil: “la negativa injustificada a someterse a la prueba biológica de paternidad o maternidad permitirá al tribunal declarar la filiación reclamada, siempre que existan otros indicios de la paternidad o maternidad y la prueba de ésta no se haya obtenido por otros medios”. De hecho, sólo hay un motivo que legitima la negativa a realizarse la prueba: la inexistencia de relaciones sexuales de las que se derive directamente el hecho de la concepción (algo, ciertamente, muy poco demostrable).

La negativa a someterse a la prueba de paternidad puede, igualmente, afectar a la patria potestad respecto al niño. Esa exclusión o privación de la patria potestad no supone, en caso alguno, que cesen las obligaciones de alimentar, cuidar y tener contacto con los hijos.

Por otro lado, un padre puede, siempre que demuestre que es el padre “legal” del niño, acudir por su cuenta a un laboratorio con su hijo para comprobar si lo es biológicamente. El padre, como tutor legal y aportando la documentación requerida, podrá acceder a las pruebas e intentar que, gracias a esas justificaciones y documentos, la prueba sea legal. Dependerá de la discrecionalidad del juez aceptar o no el informe del laboratorio como prueba.

Del mismo modo, la prueba de filiación no puede realizarse de forma no voluntaria o sin ordenamiento judicial. Una prueba tomada a escondidas carece de validez jurídica. Si la persona sobre la que se quiere obtener una prueba de ADN ha fallecido y está sepultada, se necesita la orden del juez o el consentimiento de los familiares reconocidos legalmente.

Para solicitar la prueba de paternidad legal en vía judicial hay que ejercitar las acciones de filiación. Estas acciones son las de reclamación y la de impugnación y con ellas se puede crear o destruir, mediante sentencia judicial, una relación paterno-filial. Las puede pedir el padre, la madre o el hijo mayor de edad. Si el hijo es menor de edad o discapacitado, la acción de filiación será emprendida en su nombre por su representante legal o por el Ministerio Fiscal.

Para solicitar al juez un test de paternidad hay que aportar algún principio de prueba, algunos indicios que fundamenten de una manera más o menos fehaciente la solicitud. Esto es así para evitar juicios sin fundamento y un uso fraudulento del uso de la investigación de la filiación.

Los resultados de una prueba de paternidad, finalmente, pueden influir directamente en las cláusulas del convenio regulador de un proceso de divorcio contencioso. La prueba de filiación adquiere aquí una importancia capital, pues de su legalidad y resultado puede desprenderse el hecho de que no se imponga el pago de unas determinadas pensiones alimenticias si se demuestra que el hijo que lo ha sido legalmente del matrimonio no lo es, final y biológicamente, del padre.

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