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20Jun, 16
homicidio y asesinato

Cuando hablamos de homicidio lo estamos haciendo del acto de quitar la vida a una persona por acción u omisión con la intención o la voluntad de hacerlo (homicidio doloso) o, también, de quitársela debido a la comisión de una imprudencia grave (homicidio imprudente). Entre las imprudencias graves podríamos encontrar, por ejemplo, una imprudencia médica o un atropello. El atropello podría ser considerado también un homicidio involuntario. Junto al imprudente, el homicidio involuntario se englobaría dentro de los homicidios culposos.

Cuando hablamos de vida humana estamos hablando del período que va del nacimiento a la muerte. Esto es fundamental cuando se habla de delitos y culpas. El delito de aborto es una cosa y el homicidio, otra. Así, cabe señalizar exactamente en qué momento consideramos que empieza la vida humana independiente. Ese momento es aquél en el que, habiéndose cortado el cordón umbilical, el recién nacido puede respirar de manera autónoma. Esa vida que se inicia en ese momento sólo se considerará legalmente finalizada cuando exista una cesación absoluta e irreversible de toda actividad cerebral. Los actos que hacen incurrir en delito de homicidio afectan a ese período que va entre los dos extremos descritos.

Para determinar la intencionalidad del homicida y su ánimo de matar (y, por tanto, el carácter doloso del homicidio) se estudian el medio utilizado para producir la muerte, el lugar en el que incide el golpe y la intensidad del mismo.

Las penas por homicidio que se aplican en España son las siguientes:

  • Penas de prisión de 10 a 15 años para delitos de homicidio.
  • Pena de prisión de 1 a 4 años si el homicidio se comete por imprudencia. Si la imprudencia se ha cometido con un vehículo a motor o con un arma de fuego se impone, además, una pena de privación de la licencia de conducir o de armas durante un período de entre 1 y 6 años. Si la imprudencia es una imprudencia de carácter profesional, al responsable de la misma se le impondrá una pena de inhabilitación para el ejercicio de su profesión de entre 3 y 6 años.

El asesinato

Se tiende a confundir el homicidio con el asesinato cuando son dos delitos distintos. El asesinato es el homicidio en el que concurren algunas de las siguientes circunstancias.

Una de ellas es que el autor trate de asegurar la comisión del delito y de impedir que la víctima le cause daños al defenderse. Esto es lo que se conoce con el nombre de alevosía.

Otra es que el homicidio se realice por un precio, recompensa o por la promesa de recibirlo. En el asesinato por encargo son culpables tanto quien encarga el trabajo como quien lo ejecuta.

La tercera circunstancia que convierte el homicidio en asesinato es la manifiesta voluntad de aumentar el dolor de la víctima o ensañamiento.

Si concurre una sola de estas circunstancias en la comisión del homicidio, la pena de prisión será de entre 15 y 20 años. Si, por el contrario, concurren varias de ellas (por ejemplo, el asesinato es alevoso y se realiza con ensañamiento), la pena puede llegar hasta los 25 años.

En la calificación de los homicidios y asesinatos pueden concurrir una serie de circunstancias que actúen como eximentes, atenuantes o agravantes. A todas esas circunstancias dedicamos en su momento un artículo, al que remitimos a todo aquella persona que quiera conocer con mayor profundidad cuáles son dichas circunstancias y de qué manera pueden afectar a la pena final impuesta por la comisión del delito. En esta ocasión nos limitaremos a señalar algunas de esas circunstancias.

Entre las eximentes, por ejemplo, encontraríamos, entre otras, la minoría de edad, la legítima defensa, el estado de intoxicación plena o el obrar en el legítimo ejercicio de un cargo, oficio o derecho.

Entre las circunstancias atenuantes del delito de homicidio podemos encontrar la grave adicción a sustancias estupefacientes, la obcecación pasional o la confesión voluntaria del culpable antes de éste conozca que el procedimiento judicial se dirige contra él.

Entre las circunstancias agravantes, por su parte, podemos encontrar, entre otras, la reincidencia en el mismo tipo de delito, el obrar con abuso de confianza respecto a la víctima o el actuar movido por impulsos discriminatorios por motivo de raza, sexo, ideología, minusvalía, etc.

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