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24Jul, 16
liquidacion bienes gananciales

Cualquier acto de disposición sobre los bienes gananciales requiere el consentimiento ambos cónyuges ya que la administración y gestión de aquéllos corresponde de forma conjunta a ambos. Esto no quiere de decir que, en casos de urgencia y de necesidad, y cuando tengan el carácter de extraordinarios, no pueda unos de los cónyuges realizar dichos gastos sin necesidad de tomar una decisión conjunta.

Otra de las normas que están determinadas en el régimen de gananciales es la que hace referencia al modo de hacer testamento y disponer las herencias. Según dicha norma, los cónyuges pueden disponer por testamento de la mitad de los bienes gananciales. Esta posibilidad está limitada por una obligación: la de respetar las legítimas.

También puede cada cónyuge, sin el consentimiento del otro pero sí con su conocimiento, disponer del dinero que le sea preciso según las circunstancias de la familia para el ejercicio de su profesión o la administración de los bienes privativos.

Los actos de administración de los bienes y los de disposición (venta, alquiler, cesión, etc.) son válidos si el que dispone de ellos es el titular o dichos bienes se encuentran en su poder.

Todo perjuicio a los intereses de la sociedad de gananciales debido a un acto de disposición realizado por uno solo de los cónyuges y en su propio beneficio implica el establecimiento de una deuda para con la sociedad de gananciales del mismo importe en que se cuantifiquen los daños mencionados.

Los tribunales pueden conferir la administración de la sociedad de gananciales a uno solo de los cónyuges cuando el otro sea incapacitado judicialmente, cuando haya abandonado la familia o exista separación de hecho.

Disolución de la sociedad de gananciales

El régimen económico matrimonial de gananciales puede disolverse por las siguientes causas:

  • Por el fallecimiento de uno de los cónyuges.
  • Cuando el matrimonio es declarado nulo.
  • Cuando se declara judicialmente la separación de los cónyuges. En estos casos seguirá rigiendo el sistema de separación de bienes aunque se produzca la reconciliación entre los cónyuges. Para que vuelva a regir el sistema de la sociedad de gananciales, será necesario que así se pacte en capitulaciones matrimoniales.
  • Cuando los cónyuges pacten mediante capitulaciones matrimoniales un régimen económico matrimonial distinto.
  • Cuando uno de los cónyuges es incapacitado judicialmente.
  • Cuando se produce la declaración judicial de ausencia.
  • Por declaración judicial de quiebra o de concurso de acreedores.
  • Cuando uno de los cónyuges es condenado por un delito de abandono de familia.
  • Cuando uno de los cónyuges realice actos de disposición que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos del otro en la sociedad de gananciales.
  • Por liquidación de la sociedad de gananciales a instancias de un acreedor para, de ese modo, intentar cobrar lo adeudado por uno de los cónyuges.

Liquidación de la sociedad de gananciales

La liquidación del régimen de gananciales se realiza a través de un proceso que se inicia a partir de un inventario. En dicho inventario, se debe hacer constar tanto el activo como el pasivo de la sociedad de gananciales.

¿Qué integra el activo del régimen de gananciales? El activo está integrado, principalmente, por los siguientes elementos:

  • Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución de la sociedad. Al inventariarlos se debe expresar el valor de los mismos. Si uno de los cónyuges hubiera procedido a la venta fraudulenta de alguno de los bienes, se debe indicar igualmente, al contabilizar el activo, el valor que tendrían si se conservasen, en ese momento, en el patrimonio de la sociedad.
  • El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad en nombre de cada cónyuge y que constituyen, en definitiva, un derecho de crédito de la sociedad contra el cónyuge.

El pasivo del régimen de gananciales, por su parte, está integrado por:

  • Las deudas que tenga pendientes de pago la sociedad.
  • El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando, al haber sido consumidos en interés de la sociedad, deban ser devueltos en metálico al cónyuge que los aportó.
  • El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas por uno sólo de los cónyuges, fueran a cargo de la sociedad y, en general, las que constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad.

El monto total del activo se destinará a satisfacer las deudas de la sociedad y el exceso del mismo se dividirá entre los cónyuges por partes iguales. El resultado de esta operación podrá ser positivo o negativo. Si fuera negativo, cada uno de los cónyuges responderá de las deudas de la sociedad con sus bienes privativos.

La liquidación de la sociedad de gananciales puede realizarse o bien judicialmente en el correspondiente expediente de separación o divorcio, o bien notarialmente. En cualquiera de los casos, y tras la liquidación, deberá cambiarse en el Registro de la Propiedad la titularidad de los bienes inmuebles que se atribuyan a cada cónyuge. Ello se hará tras el pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados ante la Consejería competente de la correspondiente Comunidad Autónoma.

También deberá satisfacerse, ante el Ayuntamiento correspondiente, la pertinente “plusvalía” o Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana.

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